Una pintora, un arquitecto, una simbiosis:

La obra de Coro López-Izquierdo. Entre el conocimiento y la intuición, la técnica y la inspiración, el viaje real y el onírico, nace la obra de esta pintora.

Cada una de sus exposiciones es un mundo distinto; nuevos temas, nuevos formatos, siempre ligados por una técnica común y característica. Esta técnica es compleja, poco amiga de las correcciones. Un sentido único, dibujos directos sobre el lienzo guiados por previos bocetos y estudios.

Tiene la capacidad de transmitir la atmósfera de cada lugar, aunque sea sólo mostrando una pequeña parte del mismo. Capacidad de recreación, de evocación, de captar la esencia de una situación y reflejarla en el fragmento. El todo en la parte; lo grande en lo pequeño.

Sus cuadros son reflejo de la belleza de lo cotidiano, expresada mediante líneas y masas de color. Exquisita atención al detalle que despierta al mismo tiempo en el espectador un mundo infinito de imágenes.

Estamos ante una pintora cuyas obras están ya en las mejores colecciones tanto públicas como privadas de España, como por ejemplo la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando. También están en empresas y entidades financieras extranjeras, pero también se dirije al coleccionista de a pie, al que le cuesta un esfuerzo el placer de poseer uno de sus cuadros, sabiendo además que es una inversión sólida y sensata.

Muy distintos públicos, todos detrás de un mismo objetivo: el deleite ante la obra de arte, ante el trabajo bien hecho.